La vida real de Ramón Valdés: oficios, afectos y la despedida de un ícono
Su hijo Esteban reveló cómo las carencias del actor inspiraron a Don Ramón, su vínculo especial con La Chilindrina y los detalles de sus últimos días.

Mucho antes de convertirse en un rostro inmortal de la televisión, Ramón Valdés atravesó penurias económicas muy similares a las de su personaje más famoso. Según relató su hijo Esteban a La Nación, el actor trabajó como chofer, pintor y carpintero para mantener a su familia, compuesta por tres esposas y diez hijos. Esa lucha diaria por el sustento no era ficción: el propio Valdés vivió en carne propia la falta de dinero para pagar el alquiler.
El reconocimiento masivo le llegó recién pasados los 40 años con El Chavo del 8. A pesar del asedio constante del público, mantuvo siempre la calidez con sus admiradores, aunque supo marcar límites en situaciones desubicadas. La anécdota más recordada ocurrió en pleno vuelo comercial, cuando un niño le dio una cachetada ante la mirada cómplice de su padre, un episodio que generó el enojo del artista.
Un padre amoroso lejos de las cámaras
Puertas adentro, la dinámica familiar era muy distinta a la del set. Esteban Valdés describió a su padre como un hombre que no buscaba hacer reír todo el tiempo, pero que se mostraba profundamente afectuoso con los suyos. «Te mostraba el amor. Fue un padre muy amoroso», recordó sobre la crianza que recibió, desmintiendo cualquier parecido con el gruñón personaje de la vecindad.
«La muerte es lo peor que nos puede pasar, pero mi papá días antes de morir hacía bromas. Esa es la mejor lección. Mi libro al final dice ‘nunca pierdan el sentido del humor’»
— Esteban Valdés, en declaraciones recogidas por La Nación
Dentro del elenco, su relación más estrecha fue con María Antonieta de las Nieves. El afecto entre ambos trascendió la pantalla a tal punto que el actor fue el testigo de boda de la intérprete de La Chilindrina. Esteban le dedicó su obra a ella con gratitud y confirmó que su papá la veía como a una hija, un lazo que se mantuvo sólido más allá de las grabaciones.
A diferencia de otros compañeros de reparto, Ramón Valdés nunca tuvo conflictos con Roberto Gómez Bolaños. Su alejamiento de la serie respondió únicamente a las ganas de explorar otros proyectos en una etapa donde ya no disfrutaba plenamente de las grabaciones. Ante el diagnóstico de cáncer de pulmón, Esteban asumió su cuidado hasta el final, el 9 de agosto de 1988. Incluso en esos días difíciles, el actor conservó el humor y hacía bromas, una lección de vida que su hijo busca mantener vigente con nuevos proyectos junto al Grupo Chespirito.

Fuente consultada: La Nación. Nota de redacción propia de ColorMusic Argentina.





