Palito Ortega llenó el Teatro Ópera con un show íntimo y un baile con Evangelina Salazar
A los 85 años, el cantante tucumano repasó 27 canciones en dos horas, con entradas agotadas, anécdotas y la presencia de su familia en el escenario porteño.

Palito Ortega ofreció un show con entradas agotadas en el Teatro Ópera este viernes, en el marco de su gira Palito Por Siempre. Durante casi dos horas, el artista de 85 años repasó 27 canciones que recorrieron más de seis décadas de trayectoria, según Clarín. La velada combinó música, humor y momentos familiares que emocionaron a un público mayoritariamente de entre 40 y 70 años.
El recital comenzó pasadas las 21.30 con la presentación de su sobrina nieta, Matilda Salazar, hija de Luciana Salazar. Luego, Ortega apareció en escena con una banda completa y abrió con clásicos como Un muchacho como yo y Bienvenido amor, que transportaron a la audiencia a los años sesenta. Temas como Despeinada y La felicidad convirtieron la sala en un karaoke multitudinario, con los fanáticos cantando cada estrofa de memoria.
«Él me invitó al show del teatro Ópera para que yo lo presente y yo, exploté de la alegría. Así que, ahora, llegó el momento de presentarles a mi tío abuelo: Palito Ortega»
— Matilda Salazar, en declaraciones recogidas por Clarín
Un baile que emocionó a todos
Uno de los momentos más comentados de la noche fue cuando el cantante invitó a su esposa, Evangelina Salazar, a subir al escenario para bailar un lento al ritmo de Mi primera novia, canción que dio nombre a la película que protagonizaron juntos en 1966. La escena despertó suspiros y aplausos en un teatro colmado que vivió el instante como un guiño a la historia de amor de la pareja.

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Line-up completo, entradas, cómo llegar y una nota por cada artista
El show también tuvo espacio para los recuerdos y los homenajes. Su hija Rosario se sumó para recordar a Rocío Dúrcal, con quien Ortega compartió el filme Amor en el aire, mientras se proyectaban imágenes de la película. Además, el artista evocó anécdotas de su carrera, como la admiración que sintió por Domenico Modugno y la vez que trajo a Frank Sinatra a la Argentina en 1981, un episodio que repasó con detalles sobre las dificultades económicas que enfrentó en aquel entonces.
Con un cierre a pura emoción y el público coreando Yo tengo fe, Palito Ortega demostró la vigencia de un repertorio que atraviesa generaciones. La alta demanda de entradas ya motivó el anuncio de una nueva función para el próximo viernes 23 de octubre en el mismo teatro porteño.

Fuente consultada: Clarín. Nota de redacción propia de ColorMusic Argentina.





