Juan Minujín reveló cómo llegó a filmar con Angelina Jolie y Salma Hayek
El actor argentino contó en Otro Día Perdido los detalles del casting confidencial para Sin sangre y su experiencia en el set. Además, recordó su insólito trabajo como estatua viviente en Londres.

Juan Minujín compartió los entretelones de su participación en Sin sangre, la película dirigida por Angelina Jolie y coprotagonizada por Salma Hayek. Según relató en una entrevista con Mario Pergolini para Otro Día Perdido (Eltrece), el proceso arrancó con una audición a ciegas, sin saber quién estaba detrás del proyecto ni de qué se trataba la historia.
El actor recibió la propuesta mientras filmaba otra producción con jornadas de doce horas. Tenía apenas tres días para preparar un monólogo de tres páginas en inglés, un idioma que maneja pero no con fluidez bilingüe. “No soy bilingüe. Tengo mucho trabajo. Yo hablo bien inglés, pero no es que tipo como si fuera mi segunda lengua”, explicó Minujín, según Infobae. Su equipo lo alentó a confiar y avanzar con el casting, que era confidencial y ofrecía muy poca información.
Tras una primera prueba que tuvo buena recepción, hizo una segunda y quedó seleccionado para el elenco. La película, basada en una novela de Alessandro Baricco, se rodó en Italia, entre Roma y la región de Apulia. Minujín interpreta a un antagonista y para el papel se dejó un bigote que modificó su apariencia.
El argentino definió como “divina” la experiencia de trabajar con Jolie y destacó su forma de comunicarse con los actores. Atribuyó esa habilidad a su trayectoria como intérprete, algo que, según él, marca una diferencia con directores que no tienen ese background. Sin sangre, que ya se estrenó en septiembre, es el quinto largometraje dirigido por la actriz.
En la misma charla, Minujín recordó una etapa curiosa de su juventud en Londres, adonde viajó para estudiar teatro por recomendación de su padre. Allí trabajó como estatua viviente, personificando a Cristóbal Colón con el cuerpo y la cara pintados de blanco. Permanecía inmóvil junto a un cajón hasta que los transeúntes dejaban dinero y entonces hacía un breve movimiento.
“No me daba vergüenza, no me conocía nadie, tenía 20 y pico de años”, contó. El primer día volvió a su casa “lleno de monedas” y lo describió como algo épico. Al regresar a la Argentina, intentó repetir la experiencia en la calle Florida, pero no funcionó: la gente pasaba a centímetros sin prestarle atenciín.
Fuente consultada: Infobae. Nota de redacción propia de ColorMusic Argentina.





