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Giras y festivales

“El último asado”: teatro inmersivo en Flores que borra los límites entre ficción y realidad

La obra de Santiago Cortina y Francisco Diez convierte un almuerzo en una experiencia escénica donde el público comparte la mesa con los personajes.

Redacción ColorMusic Argentina2 min de lectura
“El último asado”: teatro inmersivo en Flores que borra los límites entre ficción y realidad
Foto: La Nación

En una casona de la calle Bacacay, en el barrio de Flores, un grupo reducido de comensales vive una experiencia que mezcla teatro y gastronomía sin separar la ficción de la realidad. Se trata de “El último asado”, una propuesta inmersiva donde los actores Santiago Cortina y Francisco Diez interpretan a Niní y Braulio, dos anfitriones que reciben a los invitados como si fueran parte de una reunión familiar. La cita es puntual y no hay boletería ni sala tradicional: todo ocurre alrededor de la parrilla y la mesa del quincho.

Una experiencia que invita a soltar los celulares

Según La Nación, al llegar, Niní pregunta a los asistentes qué harán con sus teléfonos y sugiere no ponerlos en modo avión. Esa pequeña regla, junto con la aversión de los personajes a viajar, establece un tono absurdo que invita a aceptar el juego. No se exige actuar ni seguir instrucciones complejas: basta con estar, conversar y dejarse llevar. El espacio —jardín, pileta, arboleda y porche— se convierte en escenario sin perder su aire doméstico.

El asado se sirve en tres tiempos y la cronología se cumple con precisión. Los actores manejan la conversación con una autoridad suave, pero también escuchan y recogen lo que dicen los comensales para alimentar la situación escénica. La improvisación no busca convertir a nadie en protagonista involuntario, sino integrar lo que surge con amabilidad. A veces la charla se vuelve tan espontánea que la frontera entre la reunión social y la representación artística desaparece.

Cortina, actor y clown con formación musical, y Diez, que combina actuación con danza y escritura, construyen personajes anacrónicos: Niní lleva gorro Piluso, sobretodo y un zapato de cada color; Braulio, boina y manos manchadas de carbón. Dicen tener 130 años, pero sus rostros jóvenes contrastan con el vestuario. Entre plato y plato aparecen intervenciones teatrales preparadas que modifican el rumbo del almuerzo, siempre con un equilibrio entre lo estructurado y lo imprevisible de una mesa de desconocidos.

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«Pueden dejarlos sobre la mesa o conservarlos, pero no ponerlos en modo avión»

— Niní, en declaraciones recogidas por La Nación

La experiencia dura aproximadamente dos horas y media y su atractivo está en la cercanía, en recuperar el valor de sentarse a comer con otros y en la observación de los pequeños rituales: tomar, comer, escuchar y prolongar la sobremesa. Niní y Braulio juegan con la idea de que “quizás nunca volvamos a comer un asado”, y esa incertidumbre genera expectativa sin incomodidad. Al final, la despedida es como la de unos tíos que invitaron a su casa: agradecimiento y un “nos vemos, chau”. Las funciones son el viernes 6 de noviembre a las 20 y los domingos 15, 22 y 29 de noviembre a las 13, con un valor de $35.000. Las reservas se gestionan por Instagram en @braulioynini.

Fuente consultada: La Nación. Nota de redacción propia de ColorMusic Argentina.

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