Rosella Della Giovampaola y el lazo inquebrantable con los nietos de Yankelevich
La pareja de Gustavo Yankelevich se convirtió en un pilar fundamental para Franco, Valentín y Azul, los hijos de Romina Yan, tras las adversidades familiares.

Rosella Della Giovampaola, pareja de Gustavo Yankelevich desde hace un cuarto de siglo, construyó un vínculo muy especial con los nietos del productor. Según detalla la revista Caras, los jóvenes encontraron en el hogar de sus abuelos un refugio de contención y afecto que los transformó en verdaderos segundos hijos para la pareja, un lazo que se mantiene sólido hasta hoy.
La historia de amor entre la empresaria italiana y Yankelevich arrancó de manera inesperada en diciembre de 2001, a través de una cita a ciegas. Rosella atravesaba la pérdida reciente de su esposo, Jorge Garfunkel, con quien había tenido a su hija María Toscana. Por su parte, el productor ya era padre de Tomás y Romina Yan. La sencillez y sensibilidad de Gustavo cautivaron a Rosella desde el principio, dando inicio a una relación basada en el respeto y el bajo perfil que ya lleva 25 años de convivencia.
Un refugio para los nietos de Romina Yan
Con el tiempo, el afecto transformó sus realidades en una familia ensamblada donde los dolores del pasado se convirtieron en motor de unión. Franco, Valentín y Azul, los nietos de Yankelevich, hallaron en Rosella y Gustavo el amparo y la protección diaria que necesitaban. Las celebraciones íntimas, los viajes y los momentos cotidianos se volvieron el escenario para compartir en comunión, junto a María Toscana, a quien Gustavo crió con amor paternal.
El vínculo con cada nieto tiene sus matices. Con Franco, el mayor, la relación se apoya en la admiración artística y el diálogo fluido; Rosella siempre incentivó su faceta creativa heredada de su madre. Valentín, en tanto, encontró en ella un oasis de paz y seguridad afectiva, un rol contenedor que le permitió sanar heridas y enfocarse en sus pasiones como el automovilismo. Con Azul, la única nieta mujer, Rosella desplegó una ternura maternal única, convirtiéndose en un referente de fortaleza y calidez que guía sus decisiones personales y escolares.
Las redes sociales reflejan esa complicidad genuina. En Instagram, es habitual ver postales de viajes por Europa, Navidades y cumpleaños donde los nietos ocupan un lugar central. El ambiente de risas y abrazos sinceros no deja dudas sobre el amor que se profesan, consolidando una familia unida por la resiliencia y el cariño más puro, bajo la premisa de que el verdadero lujo reside en los afectos.
Fuente consultada: Caras. Nota de redacción propia de ColorMusic Argentina.





